El “Balam”: Una Leyenda que se Extingue

El universo sagrado de los Mayas prehispánicos estaba conformado por un todo incluyendo al hombre, los fenómenos naturales, cuerpos celestes, etc. Los animales fueron símbolos esenciales, asociados a las energías vitales, al cosmos y a la muerte. Desempeñaban un papel fundamental y algunos de ellos eran investidos de fuerza y poder, representando una manifestación de lo sagrado como es el caso del jaguar, misterioso habitante de selvas y humedales.

Por sus hábitos, el jaguar guardaba un estrecho vínculo con las deidades asociadas al inframundo; constituyó uno de los símbolos más importantes del mundo subterráneo, la naturaleza salvaje y la muerte, pero también de eventos regeneradores como la vida y la fertilidad; por ello se le adjudicó un significado antagónico. Fue el animal más representado en manifestaciones artísticas como esculturas, cerámicas, murales y códices, y sus colmillos y/o garras fueron encontrados en ofrendas de tumbas reales.

Tampoco ha dejado de aparecer en textos de las tradiciones de pueblos indígenas como personaje central de mitos, leyendas, fiestas y carnavales que aún podemos ver en comunidades mayas contemporáneas. Este felino aparece en una gran cantidad de lenguas como “balam” (maya yucateco), “bolom” (dzozil) y “bahlum” (chol), entre otros.

El jaguar, felino moteado, símbolo de poder, de linaje y grandeza para los mayas; de valentía en grupos de guerreros de élite; un enlace con lo divino, con la muerte y con la vida, hoy es una leyenda que se extingue.

El jaguar (Panthera onca), que ha vivido en América por más de dos millones de años, es una especie en peligro de extinción. Sus poblaciones han declinado a lo largo de su área de distribución en los últimos cincuenta años, debido principalmente a la destrucción y fragmentación de su hábitat, la cacería furtiva y la disminución de sus presas.

En los 10 últimos años se han incrementado los esfuerzos para lograr la conservación de este felino a través del trabajo de diferentes organizaciones gubernamentales, sector académico, organizaciones de la sociedad civil y privada, y algunas comunidades rurales. Si bien los esfuerzos son importantes, aún no es suficiente para salvarlo de su desaparición.

La Península de Yucatán es el hogar del 50% de la población de jaguares en México, y organizaciones como Pronatura Península de Yucatán A.C. contribuyen con acciones de protección y restauración de su hábitat, monitoreo biológico, atención al conflicto jaguar-ganadería y educación ambiental en esta región.

Tú puedes contribuir a salvarlo. Para mayor información: informacion@pronatura-ppy.org.mxFuente: YUCATAN TODAY

Moises Montes

Administrador del portal http://peninsulaapeninsula.com

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