La Historia Detrás de los Caminantes del Mayab

“Caminante, caminante, que vas por los caminos, por los viejos caminos del Mayab”, bien dice la hermosa canción yucateca, con letra de Antonio Médiz Bolio y musicalizada por Guty Cárdenas, que evoca el sentir y vivir de los mayas que recorrían con pasos firmes los senderos de esta tierra.

Estrenada en el Bosque de Chapultepec en la Ciudad de México en 1931, “Caminante del Mayab” es una de las canciones yucatecas más hermosas, no solo por honrar el sentir del pueblo maya y darnos a conocer lo que los caminantes vivían por los senderos de su tierra amada, sino también por presentarnos a varias especies únicas en la fauna yucateca como los pájaros “pu’ujuy”, la “xtacay” y un tipo de luciérnaga el “cocay”.

Platicamos con don José Alcocer Sansores, quien nos compartió anécdotas y la historia de vida de un caminante, su tío y padrino, Daniel Moo. “Cuando escucho esa canción inmediatamente pienso en mi tío, de origen maya que justo así vivió, caminando en su pueblo de Tekit hasta que llegó a la ciudad”.

Don José nos contó que un caminante es todo aquel, que con sandalias hechas a mano con un trozo de cuero y henequén, recorre de manera ágil los senderos de la selva maya, muchas veces haciendo camino con su machete mientras avanza en esta tierra suya. Los mayas solían salir desde temprano para irse al monte a trabajar, ya sea a la milpa, a cazar, a la hacienda chiclera o henequenera. Se despertaban poco antes del amanecer para desayunar agua con pozol (masa de maíz) acompañado de chile habanero en una jícara. El maíz sirve para apaciguar el hambre y tiene nutrientes que dan suficiente energía para toda la jornada laboral. Todavía hoy puedes encontrar este alimento básico en muchas comunidades.

Acostumbrados a andar muchas leguas (medida maya de aproximadamente 4 km), lo suficiente para realizar un recorrido a pie antes de tomarse un merecido descanso, los caminantes se guiaban por la posición del sol para orientarse; el regreso solía ser antes de que anocheciera. Durante esos recorridos, el pájaro pu’ujuy, considerado un tapacaminos, aleteaba constantemente a los caminantes del Mayab conforme la noche se aproxima mientras las luciérnagas alumbran un poco el camino, como bien describe la canción.

Portaban un pantalón sostenido con mecate en lugar de cinturón, camisa de manga larga de manta cruda o algodón para protegerse del sol, alpargatas y un sabucán de henequén con machete o arco y flechas (si es que dedicaban a la caza). También llevaban un guaje o jícara para refrescarse con agua de pozo o del cenote que encontraran en el camino, que en aquella época era pura y apta para consumo.

Los mayas eran (y siguen siendo) trabajadores naturales del campo, que transitan por su tierra de forma libre, en armonía con la naturaleza a cada pisada. Una pintura del yucateco Fernando Castro Pacheco titulada “El Caminante del Mayab”, que se exhibe en forma permanente en el museo MACAY, también retrata las pisadas de los pies mayas sobre las brechas y tierras yucatecas.

Fuente: YUCATAN TODAY

Moises Montes

Administrador del portal http://peninsulaapeninsula.com

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