Inicia la liga femenina mexicana llena de polémica por trato a jugadoras

Una futbolista entrevistada por “La Jornada” aseguró que deben evitar “mostrarse demasiado masculinas”. Sobre los casos de homosexualidad, “la instrucción es callarse”, expresó.

29 Jul 2017.- La goleada 3-0 de Pachuca sobre Pumas marcó el viernes el inicio de la primera edición de la Liga mexicana de fútbol femenino, aunque el comienzo quedó envuelto en una fuerte polémica por las denuncias por las condiciones que se le imponen a las jugadoras que participan en el torneo.

El diario “La Jornada” denunció el lunes pasado a través de las declaraciones de una futbolista que prefirió mantener el anonimato que tendrán un tope salarial de 2,500 pesos mexicanos (unos 140 dólares) al mes y que el embarazo será causa de anulación del contrato, situación que contraviene las leyes imperantes en México.

Otras jugadoras han denunciado también la falta de apoyos, como la futbolista Zellyka Arce, pero no se había mencionado el concepto de límite salarial hasta entonces.

“La prohibición del embarazo viene en el formato que envía la Federación a los equipos y que todas deben firmar”, según la fuente consultada por el periódico.

Otra jugadora, también anónima, consultada por el diario “Récord” explicó que “no hay topes (límites)” salariales, pero que en otros clubes se les ofrece 5,000 pesos mexicanos (unos 282 dólares) al mes “además de casa, comida y transporte”.

La fuente consultada por “Récord” no desmintió el tema de la prohibición de embarazos e incluso dijo que los reclamos eran “incongruentes”. “Es lógico que no puedas embarazarte mientras estés jugando. Te pagan por jugar y es incongruente que reclames eso”, afirmó.

Por su parte, el entrenador del Cruz Azul femenino, el argentino Pablo Bocco, declaró en conferencia de prensa que “no hay límite” en los pagos a ls jugadoras. “En Cruz Azul tenemos sueldos que varían y (ellas) están conformes con lo arreglado”, apuntó.

La futbolista entrevistada por “La Jornada” también aseguró que deben evitar “mostrarse demasiado masculinas”. Sobre los casos de homosexualidad, “la instrucción es callarse”, expresó.

A principios de julio, el “New York Times” publicó la historia de Bianca Sierra y Stephany Mayor, dos jugadoras de la selección mexicana que son pareja, a las que su entonces entrenador, Leonardo Cuéllar, les pidió que “no las quería ver haciendo desfiguros” ni agarradas de la mano.

Ambas emigraron al fútbol de Islandia, donde ahora juegan, después de recibir ataques de todo tipo en las redes sociales a la hora de dar a conocer abiertamente su relación.

La Liga publicó un comunicado para responder a las críticas aclarando que “en ningún artículo” de los reglamentos de competición “existen disposiciones que limiten por preferencia sexual, religión u otra circunstancia discriminatoria”.

También especificaron que “en ningún punto se menciona el embarazo como un motivo para desentenderse de las responsabilidades” de los equipos, por lo que todas las participantes “deben contar con un seguro de gastos médicos” que será proporcionado por los clubes, tal cual como en la Liga MX y la categoría de ascenso.

El presidente de la Liga MX, Enrique Bonilla, por su parte, manifestó a “ESPN” que es “triste que antes de empezar un proyecto tan importante se saquen este tipo de noticias”. “No vale la pena pensar en las personas que quieren matar un gran proyecto”, sostuvo.

Algunas futbolistas denunciaron incluso que el reglamento de la Liga femenina, que tendrá jugadoras sub-23 con hasta cuatro refuerzos mayores, no permita incluir a nacidas fuera de México.

El detalle de la nacionalidad provocó que jugadoras como Jazmín Aguas, seleccionada mexicana pero nacida en Estados Unidos, no puedan participar en la competición a pesar de que sí puede jugar en el “Tri” femenino.

“Qué injusto”, señaló en sus redes sociales Aguas, que juega en Chivas. “Duele que no nos dejen jugar en el país que considero mi casa y al que represento”, agregó.

Bonilla explicó en una entrevista al periódico “Marca” que la decisión se tomó para “abrir ese espacio” a las mexicanas nacidas en el país antes de abrirlo para jugadoras “que ya tienen un camino avanzado” porque en otros países, como Estados Unidos, está mejor desarrollado el fútbol femenino.

En el reglamento también se da a conocer que los equipos que cedan jugadoras a la selección mexicana no podrán reprogramar partidos “bajo ninguna circunstancia”, a diferencia, como muchas otras, de la Liga MX masculina.

La Liga femenina está integrada por 16 equipos, los mismos que la Primera División mexicana menos Puebla y Lobos.

Fuente: VANGUARDIA|MX

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