Oriana Trejo, una joven astrónoma en la divulgación

Por Tania Robles

Ciudad de México. 29 de agosto de 2017 (Agencia Informativa Conacyt).- Desde pequeña, su fascinación por la ciencia y el espacio la fue guiando para convertirse en una destacada divulgadora de la astronomía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ahora, con una carrera por delante, Oriana Trejo Álvarez se perfila para acercarse a lograr sus metas.

En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, platicó sobre su trayectoria y planes para desarrollarse profesionalmente en la astronomía y la divulgación.

Todo comenzó a la edad de seis años cuando, de forma no planeada, Oriana aprendió por primera vez sobre el espacio. “En mi escuela, la maestra de inglés hizo una exposición sobre el universo. Ese día, cuando entré al salón, estaba tapizado de negro con estrellas. Recuerdo que ese momento me encantó y fue cuando decidí que cuando fuera grande quería hacer algo del espacio, como ser astronauta”, dijo.

Oriana Trejo Alvarez 6El apoyo de la familia de Oriana siempre fue incondicional y aunque en un principio sus padres lo creían el sueño de una niña pequeña, pronto se dieron cuenta que el amor por el espacio se había convertido en parte de una decisión de vida. “Un día, los Reyes Magos me trajeron un telescopio y fui a la Sociedad Astronómica de México a que me enseñaran a armarlo y vi por primera vez Saturno y Marte. Ahí terminé de enamorarme del espacio”.

Durante su infancia continuó asistiendo a conferencias y eventos donde se acercó al mundo profesional y de la investigación astronómica en México, además de nutrir su sed de conocimiento con toda la literatura del tema que pudo encontrar. Al mismo tiempo, desarrolló su liderazgo y habilidades sociales como parte de los Scouts, que hoy le han ayudado a desenvolverse como divulgadora.

Ya en la secundaria, Oriana entendió que el camino para ser astrónomo tenía como requisito estudiar ciencias, en especial física. “En ese tiempo ya me gustaba la física porque siempre fui muy curiosa, me gustaba hacerme preguntas y arreglar cosas. Si ese era el camino, entonces lo seguiría”, agregó.

Fue entonces que, posterior a estudiar su bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria 6 de la UNAM, donde participó en las actividades y materias de astronomía, se enroló y concluyó exitosamente la licenciatura en física en la Facultad de Ciencias con una tesis ya de investigación científica asesorada por el doctor William Henry Lee Alardín.

Pasión por la divulgación

Durante gran parte de su estancia en la universidad, Oriana ha formado parte de Nibiru, Sociedad Astronómica de la Facultad de Ciencias de la UNAM, a la que llegó como un consejo e introducción de la doctora Julieta Fierro. Aquí participó en diferentes puestos y con diversas actividades, desde orientar a los usuarios a utilizar y armar sus telescopios, dar charlas y conferencias a público estudiantil y general, o realizar actividades en beneficio social a diferentes causas. Hoy en día es presidenta de dicha sociedad y asegura que en Nibiru ha encontrado “el amor por la divulgación, enseñanza y comunicación de la ciencia y una grandiosa oportunidad para transmitir un poco de lo que he aprendido”.

En 2013, durante su último año en la carrera, también participó como guía voluntaria de Universum, Museo de las Ciencias en la sala El Universo, donde generó y trabajó a lo largo de un año un proyecto de divulgación, un taller llamado Matroshka que busca hacer entender al público las dimensiones que tienen los planetas y estrellas. Esto surgió de la necesidad que Oriana observó de generar una forma didáctica de acercar este razonamiento al público que asistía al museo y que ha sido utilizado por más de tres mil personas y presentado en congresos nacionales e internacionales de divulgación de la ciencia. Actualmente, el proyecto se encuentra en el museo y puede visitarse diariamente.

En 2014, Oriana fue aceptada en el posgrado del Instituto de Astronomía para cursar la maestría en ciencias, especializada en astronomía en el área observacional con una beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). “La parte que más me encantó fue poder ir a San Pedro Mártir a hacer prácticas. Fue lo más impresionante saber que estaba trabajando yo sola en uno de los telescopios más importantes de México”, contó.

Realizó su investigación de posgrado en el tema de fotometría de cúmulos abiertos NGC 2335 y NGC 2302, en donde se dedicó a estudiar y caracterizar estos objetos astronómicos que le permitirán en unos días obtener su grado de maestría.

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