Descubrimientos asombrosos en el ámbar de Chiapas

Descubrimientos asombrosos en el ámbar de Chiapas

Ciudad de México. 25 de enero de 2018 (Agencia Informativa Conacyt).- En las minas de Campo La Granja, ubicadas en el sureste de México, zona caracterizada por los grandes yacimientos de ámbar —resina fósil formada en el Mioceno Temprano—, se han descubierto piezas que contienen organismos que no son comunes en el registro fósil.

El grupo de investigación dirigido por el doctor Francisco Javier Vega Vera, investigador del Instituto de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha dedicado los últimos años a la identificación y clasificación de los artrópodos atrapados en ámbar, en particular de crustáceos e insectos salobres, de agua dulce y terrestres, que vivieron en la zona hace 23 millones de años, cuando la región se encontraba cerca de la costa del ancestral golfo de México, en un sistema de esteros.

Las piezas de ámbar proceden de Campo La Granja y muestran un patrón de estratificación, es decir, capas de arena alternadas con ámbar, lo que se considera como una influencia de mareas en un ambiente de planicie de estero. El hallazgo de artrópodos piritizados dentro del ámbar sugiere que las charcas donde fluyó la resina contenían materia orgánica en descomposición, lo que generó condiciones anóxicas.

“Es relevante el hallazgo de los ejemplares, pues además de representar organismos raramente encontrados en el registro fósil, nos hablan de la historia del hábitat, del último comportamiento del organismo al ser atrapado y de la formación del fósil”, señaló el investigador, miembro nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

Los grupos reportados son poco comunes en los depósitos de ámbar del mundo, ya que la mayor parte solo incluye plantas, insectos, arácnidos y algunos vertebrados. La variedad de fauna descubierta incluye pequeños crustáceos de estero, con grupos como copépodos, larvas parásitas de isópodos, anfípodos, ostrácodos, tanaidáceos, cangrejos e isópodos de zonas costeras, además de insectos de costa marina.

“Las minas de ámbar en Chiapas se ubican en la zona norte del estado, es una región muy extensa que abarca desde la Depresión Central (cerca de Tuxtla Gutiérrez) hasta Palenque, aunque por el momento, la peculiar fauna estuarina solo ha sido encontrada cerca de Simojovel. Los crustáceos estuarinos tienen firmas muy parecidas que se encuentran actualmente en esteros de Yucatán. Algunas de las especies son muy parecidas a las que viven actualmente, aunque hace falta más estudios para confirmar si se trata en verdad de especies que han vivido 23 millones de años”, señaló el doctor Francisco Vega, en entrevista para la Agencia Informativa Conacyt.

Secretos del ámbar

Las reconstrucciones paleogeográficas indican que hace 23 millones de años existía un conjunto de lagunas y esteros que recibía aporte de ríos provenientes de las tierras altas del sur, en lo que es ahora la zona central del estado de Chiapas. Las mareas desempeñaron un papel importante en el aporte de sedimento (arena), acarreando microscópicos organismos acuáticos salobres.

La resina que emanaba del tronco al cuerpo de agua se mantenía fluida en tanto la mezcla no se secara, ya que al secarse lentamente, la resina se solidificaba y en ella quedaban atrapados los organismos, para que después una nueva capa de arena y de resina lo cubriera y volviera a solidificarse. Este tipo de formación en capas se conoce como ámbar estratificado y se caracteriza por contener gran cantidad de arena acarreada por las mareas. Es entonces probable que una sola pieza estratificada represente los eventos de mareas registrados en pocas semanas, o incluso, días.

La presencia de carbón dentro y alrededor de las piezas de ámbar sugiere que grandes incendios afectaron el área. “La resina se secretaba como una respuesta de defensa de las plantas, como una protección a la actividad volcánica (caída de ceniza incandescente). Para este momento (Mioceno Temprano, 23 millones de años), se ha documentado una intensa actividad volcánica muy cerca de esta región”, señaló Francisco Vega.

“Hay una pieza de ámbar que de un lado tiene carbón y del otro lado tiene un cangrejo, lo que nosotros pensamos es que seguramente había incendios, y entonces las plantas como defensa secretan la resina, esa es una de las posibles explicaciones. Posteriormente (Mioceno Medio), en las rocas de la zona superior ya no se registra ámbar, reflejo que la geografía había cambiado, la costa no estaba cerca y el tipo de plantas que secretaban la resina no se encontraba más en la zona”.

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Moises Montes

Administrador del portal http://peninsulaapeninsula.com

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