Innovación y tecnología en acuicultura mexicana

Innovación y tecnología en acuicultura mexicana

Por Hugo Valencia Juliao

Ciudad de México. 17 de mayo de 2018 (Agencia Informativa Conacyt).- Acuaplan es una empresa encargada de la producción comercial de alevines de tilapia en México y a través de la innovación e investigación ha logrado optimizar sus sistemas productivos.

La acuicultura, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en ingles), es la técnica que permite aumentar la producción de animales y plantas acuáticas para consumo humano, por medio de cierto control de los organismos y de su medio ambiente.

En México, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) informó que la actividad acuícola representa en el país 22 por ciento de la pesca nacional.

Existen cerca de 567 especies acuáticas que se cultivan actualmente en todo el mundo; China, India y Vietnam son los principales productores.

En Acuaplan vincularon esfuerzos con instituciones como el Centro de Investigaciones y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), con los que crearon un plan para el desarrollo de tilapia mejorada genéticamente con un mayor valor y calidad a la que se ofrecía en el mercado.

El gerente de operación, Roberto Solís Bernat, explicó que a partir de la participación en la convocatoria del Programa de Estímulos a la Innovación (PEI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), han logrado aumentar su productividad a través del mejoramiento genético del pie de cría de tilapia y robalo, entre otros.

“Antes de conocer el PEI, (la empresa) no tenía ninguna vinculación con centros de investigación o universidades, por lo tanto, no existían los medios para crear mejores productos y ser más competitivos”, recordó en entrevista con la Agencia Informativa Conacyt.

Mejora genética para mejores peces

Fue así como iniciaron con un programa de mejoramiento genético del pie de cría de tilapia en Tabasco. En años anteriores, su principal insumo habían sido los sementales y las hembras de calidad genética necesarios para la producción de pescado de muy buena calidad para su consumo.

“Por muchos años nos dedicamos a buscar y conseguir el pie de cría de calidad. Sin embargo, eran muy caros pues eran dos núcleos genéticos muy buenos, por ello tuvimos que buscar la forma de producir nuestro propio pie de cría”, dijo.

Esto fue posible gracias a la asistencia de expertos nacionales y extranjeros. Junto con ellos generaron un programa de mejoramiento genético que fue apoyado por el Conacyt a través del PEI en 2010.

El pescado forma parte de la gastronomía de muchos países, además de brindar beneficios para la salud dado su valor nutricional, ya que es rico en proteínas, ácidos grasos, vitaminas, minerales y micronutrientes esenciales para el cuerpo humano.

El mejoramiento genético se da a través de un programa de selección fenotípica de las especies, con una serie de características que van desde la apariencia hasta su resistencia a cierto tipo de enfermedades.

Después de esto se combinan diferentes familias para asegurar una reproducción sin endogamia y una descendencia mejorada que no ocasione otro tipo de problemas que afecten la calidad del pescado.

Además, han desarrollado técnicas no hormonales para producir crías con un alto crecimiento excelentes para programas de engorda con conciencia ecológica.

Para Solís Bernat, hoy en día los modelos de negocio tienen que involucrar la ciencia y tecnología porque abren áreas inexploradas y solucionan muchas áreas de oportunidad en los procesos de producción.

Acuaplan desarrolló un laboratorio para la producción de robalo, un producto que, según mencionó, es muy demandado en el continente y que su producción no existía de forma controlada, esto lo lograron en colaboración con el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) en Mazatlán, Sinaloa.

En el mismo sentido, han aprovechado el conocimiento que han adquirido para empezar a trabajar con otras especies marinas.

Fuente: CONACYT Agencia Informativa

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