El ADN y el envejecimiento cognitivo exitoso

El ADN y el envejecimiento cognitivo exitoso

Por Amapola Nava

Ciudad de México. 10 de julio de 2018 (Agencia Informativa Conacyt).- A las cuatro de la mañana del 15 de junio de 2004 la antorcha olímpica llegó a la Ciudad de México como parte de su recorrido para encender el fuego olímpico en Atenas, Grecia. Esa fue la primera vez que la antorcha circunnavegó la Tierra, y durante su paso por México una de las atletas que condujo la llama fue Rosario Iglesias, mejor conocida como “Chayito”, la maratonista mexicana de 94 años.

¿Qué factores propician que las personas alcancen edades avanzadas en la vida —80, 90, 100 años— y que además las alcancen con el mayor bienestar posible? Esta es una de las preguntas que se hace Humberto Nicolini Sánchez, investigador del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen), quien ha decidido enfocarse en el estudio del envejecimiento exitoso.

El envejecimiento exitoso es todo un concepto que analiza las condiciones de vida, las actitudes y las decisiones de las personas que viven la vejez con buena movilidad, con una buena red social, que tienen un buen desarrollo cognitivo y que mantienen una ausencia de psicopatologías, explica el científico.

Como investigador del Laboratorio Genómica de Enfermedades Psiquiátricas y Neurodegenerativas del Inmegen, a Humberto Nicolini le interesa la salud mental, y en este caso la preservación de la salud cognitiva y de las funciones mentales durante el envejecimiento, y puso en curso el proyecto Estudio del epigenoma en población con envejecimiento cognitivo exitoso.

El objetivo es distinguir qué hace diferentes a las personas que tienen un envejecimiento cognitivo exitoso, qué partes de su genoma son diferentes, qué tipo de interacciones con el ambiente y qué hábitos han moldeado su epigenoma.

Fragilidad y vejez

Humberto Nicolini explica que la medicina suele enfocar sus esfuerzos en estudiar la enfermedad. Por ejemplo, cuando se estudia el Alzheimer, se comparan grupos de personas con la enfermedad y grupos de personas sin la enfermedad —llamados grupos control—, pero toda la atención se centra en la patología y se le presta muy poca atención a las variables biológicas que aportan para que las personas tengan un envejecimiento exitoso. Es decir, las investigaciones se enmarcan en el concepto de fragilidad, que habla sobre la vulnerabilidad que adquieren las personas conforme avanza la vida.

Probablemente tanto la fragilidad como el envejecimiento exitoso buscan explicar los mismos procesos, pero uno en términos de enfermedad y el otro en términos de promover la buena salud, la buena actitud y las buenas capacidades, señala el investigador.

Fuente: Estadísticas a propósito del Día Internacional de las Personas de Edad. Inegi.

“En términos de cognición, se han encontrado genes que sí vuelven a las personas más vulnerables al Alzheimer, pero también existen variantes que promueven resistencia a la enfermedad. Así como hay variantes genéticas de riesgo, hay algunas que se han asociado a un mejor desempeño y, claro, también están los cambios a nivel epigenético, que nos hablan de la posibilidad de ‘apagar’ o ‘prender’ las variables genéticas de forma selectiva”.

Epigenoma y envejecimiento

El epigenoma recuerda que lo que está escrito en los genes no es el destino. Es un conjunto de marcas en el ADN que no alteran su estructura básica pero sí modifican la forma en la que se lee. El epigenoma puede impedir o propiciar que se expresen algunos genes y está mediado por el ambiente, es decir, la exposición a fármacos, la alimentación, el sueño y otros factores pueden modificarlo.

“Por ejemplo, sabemos que factores ambientales adversos como las pérdidas o el estrés, pueden interactuar con el epigenoma, y que influyen de manera negativa en la calidad de vida, pero también podría haber factores ambientales positivos que interactúen con el epigenoma y abonen a un envejecimiento exitoso”.

Para el investigador, identificar las características biológicas medibles, que aporten al envejecimiento exitoso, podría ayudar a poner en términos científicos los beneficios de los hábitos de vida y promover actividades que propicien un cambio positivo en el epigenoma.

…leer mas en: CONACYT AGencia Informativa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *