Herbario Nacional de México, nuestra memoria verde

Herbario Nacional de México, nuestra memoria verde

Por Génesis Gatica Porcayo

Ciudad de México. 11 de julio de 2018 (Agencia Informativa Conacyt).- El Herbario Nacional de México (MEXU) es el centro que resguarda la colección científica más grande de plantas mexicanas y que a la fecha cuenta con un millón 500 mil ejemplares aproximadamente, entre las que destacan plantas vasculares mayoritariamente, seguido de briofitas, hongos, líquenes y algas.

Como tal, este espacio, creado en 1929, forma parte del Instituto de Biología de la máxima casa de estudios y es una subdivisión del Departamento de Botánica, donde las principales actividades que realizan con la colección son estudios de taxonomía, es decir, la descripción de especies nuevas para la ciencia, revisiones de familias y géneros, inventarios bióticos, estudios geográficos y filogenéticos.

Cuentan además con estudios florísticos activos como la Flora Mesoamericana, donde el encargado es el doctor Héctor Hernández Macías; la Flora del Valle de Tehuacán-Cuicatlán, a cargo de la maestra en ciencias Rosalinda Medina, y el Inventario Nacional Forestal, de la mano del doctor Martin Ricker.

“Muchos académicos del Instituto de Biología son los especialistas en diferentes grupos de plantas emblemáticas en México y en mi caso estudio las coníferas. Los pinos mexicanos son muy importantes y son pocos los que conocen que alrededor de 45 por ciento de la diversidad mundial de pinos se encuentra en México”, explicó para la Agencia Informativa Conacyt el doctor David Sebastian Gernandt, jefe del Herbario Nacional de México.

Además es considerado el herbario más grande del país y América Latina y se encuentra entre uno de los diez herbarios más activos del mundo.

Colecciones históricas

La mayoría de los ejemplares que resguarda el herbario es recolectada en el campo mexicano gracias al trabajo de sus propios investigadores. Otra parte importante se recibe a través de programas de intercambio y donación de otros herbarios alrededor del mundo.

Para visitar el herbario es necesario agendar una cita a través del contacto de vinculación que se encuentra en su página principal, especialmente aquellas que son en grupo, o consultar directamente con el jefe del herbario al correo de contacto.

Al momento de adquirirlas por recolección, se toma más de un ejemplar de la misma planta y del esfuerzo de numerosos botánicos y exploradores nacionales y extranjeros.

De acuerdo con David Gernandt, la historia de los ejemplares con que cuentan actualmente, sobre todo aquellos que datan desde antes del siglo XX, es compleja. Sin embargo, existieron instituciones que se encargaron de iniciar esta labor antes de la fundación del herbario, como el Museo Nacional en 1825, la Comisión Geográfica Exploradora en 1876, el Instituto Médico Nacional en 1888 y la Dirección de Estudios Biológicos en 1915.

Fue para el año 1929 que a través del Instituto de Biología, la UNAM adquiere la custodia del herbario, donde el trabajo y visión de sus especialistas han logrado mantener activa y vigente la colección a través de la infraestructura adecuada para su pleno desarrollo, preservación y uso para la comunidad científica.

Programa de intercambio

Alrededor de 80 por ciento de los ejemplares trata de plantas mexicanas recolectadas. Una gran parte de ellas fue por los investigadores del Instituto de Biología, sobre todo del Departamento de Botánica y del Jardín Botánico, el resto trata de plantas de otros herbarios nacionales y de otros países que se adquieren por el programa de intercambio con que cuentan.

En un rincón de la Sala Zea se lleva a cabo este proceso de intercambio de especies con otros herbarios de México y el mundo de la mano de la bióloga Gilda Ortiz Calderón, quien está a cargo de dicho programa. Paquetes de plantas llenan estantes destinados para envío.

“Aquí tenemos diversas plantas vasculares colectadas por todo el país, que sirven como material de canje para otros herbarios. Como regla, entre todos los herbarios se debe cumplir con tres características básicas para el envío y recibo de los ejemplares: las etiquetas deben estar bien hechas, las plantas fértiles y determinadas”, comentó la especialista.

Aproximadamente 23 por ciento de la colección que resguarda el Herbario Nacional es de intercambio y tiene una “cartera de clientes” con más de sesenta herbarios, donde el Jardín Botánico de Missouri es la principal institución que envía y recibe ejemplares.

El proceso para que lleguen en buenas condiciones las plantas que son enviadas al extranjero utiliza una etiqueta avalada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) conocida como CITES (Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora).

Dichas etiquetas son utilizadas por duplicado en la caja con las plantas a enviar, una se queda adentro de ella cuando se envuelve la caja en papel kraft y la segunda se coloca en el exterior para que las aduanas sepan que se transporta material científico sin valor comercial.

“Por dentro de la caja va además una copia del oficio de envío por si las mismas autoridades deciden inspeccionar el contenido. El tema de envío de plantas está muy controlado y nosotros tenemos permiso de hacerlo aunque estén en peligro de extinción”.

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