Marea de sargazo en el Caribe Mexicano: realidades, mitos y oportunidades

Marea de sargazo en el Caribe Mexicano: realidades, mitos y oportunidades

Por Mónica Alba

Puerto Morelos, Quintana Roo. 12 de julio de 2018 (Agencia Informativa Conacyt).- En años recientes, las cristalinas aguas turquesa del mar Caribe se tornan marrón durante algunos meses al año, generando una marea turbia que cubre gran parte del litoral costero. Se trata de un influjo masivo de sargazo flotante que llega a las costas de forma inesperada y en grandes volúmenes generando consecuencias ambientales y económicas desfavorables.

En 2011, se generó el primer registro de un influjo masivo flotante de sargazo en aguas de todo el Caribe, compuesto por las especies Sargassum fluitans y S. natans, ambas reportadas con anterioridad en la zona pero en bajas cantidades y a intervalos irregulares. En 2012, científicos registraron una marea de sargazo de dichas especies de grandes dimensiones proveniente de una porción del Atlántico entre Brasil y África.

En 2014, se registró por primera vez la presencia de una marea de sargazo masiva o “marea marrón” en el Caribe Mexicano. Para 2015, el influjo alcanzó volúmenes de hasta diez toneladas por kilómetro de playa, lo cual sobrepasó por completo la capacidad de limpieza de las playas por parte de las comunidades locales, resultando en afecciones económicas para el turismo e impactos ambientales para los ecosistemas costeros.

Desde entonces, se han conformado grupos de trabajo a nivel nacional e internacional compuestos por académicos, sector público y privado, que buscan generar la información suficiente para comprender el origen de dichas mareas, determinar sus causas y explorar la relación existente con otros fenómenos, como el calentamiento global. Así también, se pretende diseñar un plan de acción integral que considere buenas prácticas para el manejo adecuado del sargazo una vez que llega a la playa, estrategias de difusión a la comunidad y herramientas de alerta y prevención.

Realidades

Brigitta I. van Tussenbroek.

El sargazo (Sargassum spp.) es un género de macroalgas pardas flotantes, es decir, se encuentran en la columna de agua toda su vida lo que puede producir grandes masas que navegan a la deriva, llegando a formar agregaciones que se mueven de acuerdo con las corrientes oceánicas. Es un género de algas que crece rápidamente, logrando duplicar su peso en menos de 18 días bajo condiciones favorables. Algunas especies tienen vesículas llenas de gas para mantenerse a flote y promover la fotosíntesis. Se considera que en las espesas masas de sargazo se propicia un ambiente favorable para albergar una gran cantidad de organismos marinos, muchos de los cuales todavía se desconocen.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Brigitta van Tussenbroek, investigadora titular de la Unidad Académica de Sistemas Arrecifales del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México, unidad Puerto Morelos (ICMYL UNAM), compartió que gracias al registro de corrientes superficiales, imágenes satelitales y boyas oceanográficas, se ha determinado que las afluencias masivas de sargazo no provienen del mar de los Sargazos —al norte del océano Atlántico— o del golfo de México, como se creía hasta antes de 2011.

“Hemos logrado identificar que las afluencias masivas de sargazo que llegan al Caribe Mexicano provienen del sureste del Atlántico, originándose en una porción oceánica a la altura de Brasil y África. En esta región, se tienen datos de aumentos de temperatura de casi dos grados Celsius y de un incremento significativo de nutrientes y materia orgánica que podría provenir de las desembocaduras del Amazonas y el Orinoco, lo que genera una especie de caldo de cultivo que favorece el crecimiento acelerado del sargazo”, explicó Van Tussenbroek.

Conjuntamente, dicho aumento de temperatura está generando modificaciones en la dirección de las corrientes oceánicas, lo que brinda evidencias a los investigadores para suponer que, bajo ciertas condiciones estacionales de temperatura, las corrientes se desvían hacia el mar Caribe transportando las masas de sargazo en su interior. Entre los países del Caribe que presentan más reportes de afluencia de sargazo se encuentra México, Belice, Honduras, Jamaica, Cuba, Barbados y varias de las islas franjas exteriores, como Bonaire y San Andrés Isla.

Marta García Sánchez, investigadora posdoctoral del ICMYL UNAM Puerto Morelos, explicó que una vez que empieza a llegar la afluencia masiva de sargazo a las costas de Quintana Roo, se realizan muestreos semanales.

“Designamos transectos de un kilómetro de playa para realizar la separación, cuantificación y pesaje por especie de algas. De esta forma, hemos logrado determinar un volumen promedio por kilómetro de playa y el tipo de especies que llegan. Además, el registro de información nos arroja que no hay todavía un patrón estacional de arribo establecido”, comentó García Sánchez.

Impactos

Según los especialistas, los impactos inmediatos de las mareas marrón son muy notorios; sin embargo, sus efectos sobre los ecosistemas costeros al mediano plazo, aunque menos notorios, pueden ser mucho más severos.

Entre los impactos inmediatos se encuentra la acumulación masiva de sargazo en las playas, con algunos animales muertos, perjudicando las actividades turísticas debido a la imposibilidad de ingresar al mar. La coloración marrón del mar, a causa de las algas y la gran cantidad de nutrientes que aportan, sustituye su característico color turquesa, generando aguas turbias que imposibilitan la realización de actividades acuáticas.

El sargazo en la playa produce ácido sulfhídrico (H2S), ocasionando mal olor y pudiendo representar un riesgo para la salud humana. Las masas de sargazo son además una barrera que interfiere con las actividades de anidación y eclosión de tortugas marinas que llegan cada año a las costas de Quintana Roo.

“Probablemente uno de los impactos más severos, a mediano plazo, es la mortalidad de los pastos marinos cercanos a las costas. La reducción de luz que genera la masa de sargazo resulta en un estado de anoxia —falta de producción de oxígeno— por parte de los pastos marinos, lo que produce una acumulación de materia orgánica resultando en un incremento de actividad bacteriana con alta demanda de oxígeno, generando mortalidad de fauna, corales y pastos marinos. Los pastos marinos son importantes productores primarios, pero una vez dañados tienen un tiempo de recuperación entre diez y 50 años, lo cual representa un riesgo para la estabilidad de los ecosistemas costeros”, explicó Van Tussenbroek.

“Si no se toman acciones coordinadas y se invierte en investigación científica para evitar que cantidades masivas de sargazo lleguen al mar Caribe, se corre el riesgo de que las aguas azul turquesa y playas de arena blanca desaparezcan en poco tiempo”, agregó.

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