Adultos mayores en la cocina: ¿mejora su calidad de vida?

Adultos mayores en la cocina: ¿mejora su calidad de vida?

Por Karla Navarro

Ensenada, Baja California. 20 de julio de 2018 (Agencia Informativa Conacyt).- El aumento de la población de adultos mayores a nivel mundial y las proyecciones de crecimiento de este sector por parte de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), que prevé que en 2050, 22 por ciento de la población serán adultos mayores, empujan un nuevo paradigma en torno al envejecimiento.

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Investigadores han acuñado el concepto de envejecimiento productivo, que en algunas de sus definiciones abarca no solamente aquellas actividades remuneradas, sino cualquier actividad que produzca bienes o servicios, o el desarrollo de capacidades para producirlos.

Dentro de la productividad se considera que el trabajo familiar doméstico agrupa “todas las actividades no remuneradas que implican el mantenimiento y cuidado de la casa”, advierte el artículo Envejecimiento productivo: las contribuciones de las personas mayores desde la cotidianidad, publicado en 2011 en la revista Trabajo y Sociedad.

Para conocer las implicaciones que tiene en la calidad de vida de los adultos mayores mantener sus habilidades culinarias, investigadoras de la Escuela de Enología y Gastronomía de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) realizan una intervención y estudio a partir de talleres gastronómicos impartidos en dos instituciones.

En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, la doctora Cynthia de Lira García, profesora investigadora de la UABC, explicó que los talleres promueven que los adultos mayores mantengan sus habilidades en la preparación de alimentos como estrategia para estar activos.

Para iniciar el estudio, los especialistas evalúan el estado nutricional de los participantes, sus hábitos alimenticios y factores que inciden en su calidad de vida.

“Vamos a hacer el proceso de intervención con los talleres y al final evaluar el impacto que tuvieron”, mencionó Cynthia de Lira.

Reactivación física y mental
Parte de la investigación desarrollada por los especialistas de la Escuela de Enología y Gastronomía se realiza en uno de los centros de atención comunitaria del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF).

1-tallegastrgh2018.jpgHasta ahora, como parte de la fase de diagnóstico, en el estudio se han registrado 91 adultos mayores en edades que van desde los 65 hasta los 99 años.

La doctora Cynthia de Lira comentó que para evaluar el estado nutricional de los participantes, se toman en cuenta parámetros metabólicos como índice de colesterol, triglicéridos, análisis de glucosa y hemoglobina a nivel capilar; además se aplican encuestas para conocer si siguen activos en la preparación de platillos.

“Estamos determinando desde cuáles son los tipos de preparaciones que ellos hacen, por ejemplo, si son pocos los que hornean, enseñarles a preparar panes que sean saludables, que se adecúen a sus necesidades nutricionales y que puedan seguir activos”.

Para la investigadora, la preparación de alimentos no solamente tiene como ventaja la activación física por los movimientos que implica, sino también ejercitarse mentalmente mediante la concentración, atención y memoria que requieren para llevar el seguimiento de una receta.

El objetivo inicial es lograr incrementar el número de platillos que los adultos mayores que participan en el estudio realizan cada semana.

De vuelta a la cocina
A través de las encuestas, los investigadores han detectado de forma preliminar que existen factores que inhiben la motivación de los adultos mayores para continuar preparando sus alimentos.

Uno de ellos es que viven solos. En las encuestas algunos participantes compartieron que el hecho de vivir solos desincentiva su interés por cocinar platillos elaborados y se concentran en preparaciones básicas como tacos y quesadillas.

Cuando no viven solos, los adultos mayores están en casa de familiares donde otra persona tiene la responsabilidad de cocinar y, en consecuencia, ellos dejan de participar en estas tareas.

Como estrategia para reactivarlos dentro de la cocina, los investigadores, en colaboración con estudiantes de la carrera de gastronomía, impartirán talleres gastronómicos saludables que se ajustarán de acuerdo con los resultados que arrojen las evaluaciones del estado nutricional de los participantes.

“Si encontramos un consumo bajo de calcio, nosotros les enseñaremos la preparación de alimentos que promuevan el consumo de este mineral, los talleres van enfocados hacia ese aspecto, hacia lo saludable. Sin embargo, también tienen el beneficio de que ellos estén activos, de que se interesen en hacer nuevos platillos”, destacó Cynthia de Lira.

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