Factores socioeconómicos del sobrepeso y obesidad en mexicanos

Factores socioeconómicos del sobrepeso y obesidad en mexicanos

Por Felipe Sánchez Banda

Saltillo, Coahuila. 10 de septiembre de 2018 (Agencia Informativa Conacyt).- El sobrepeso y obesidad son de los principales problemas de salud pública y punto de origen de diversas enfermedades que afectan a la población.

Resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016 (Ensanut MC 2016) señalaron que, en adultos de 20 años y más, la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad pasó de 71.2 por ciento en 2012 a 72.5 por ciento en 2016, es decir, aumentó 1.3 puntos porcentuales; poco menos de tres cuartas partes de los adultos en este rango.

A partir de esta problemática, pueden surgir otros males derivados de la obesidad y el sobrepeso, como la diabetes, hipertensión, problemas de colesterol, entre otros.

Actualmente, la investigación sobre las dificultades de peso en los mexicanos se desarrolla, principalmente, desde el área médica y nutricional. En este contexto, científicos del Centro de Investigaciones Socioeconómicas (CISE) de la Universidad Autónoma de Coahuila (Uadec) desarrollan un proyecto para determinar los factores socioeconómicos que influyen en la generación de obesidad y sobrepeso en México, con la finalidad de analizar, desde otro enfoque, uno de los principales problemas de salud pública en el país.

Sobrepeso y obesidad en adultos

Como parte del doctorado en economía regional del CISE, investigadores de esta institución desarrollaron este proyecto, codirigido por los doctores Luis Gutiérrez Flores y Gustavo Félix Verduzco, con el objetivo de analizar la relación que existe entre los factores socioeconómicos y el estado nutricional en adultos de 20 a 59 años, basados en datos de la Ensanut 2006 y 2012, debido a la gran cantidad de datos y comparativo que ofrece este estudio al inicio y final de cada sexenio.

“La cuestión del sobrepeso y la obesidad es actualmente un problema de salud pública y ha incrementado enormemente en los últimos 24 años. Para señalar un dato, en 1988 el sobrepeso y obesidad en mujeres era de 35 por ciento de la población adulta y para 2012, ese porcentaje se duplicó a 71 por ciento, es algo muy relevante, muy amplio el incremento del problema. Antes no se recababa información para hombres adultos, solo mujeres, pero para 2012 el dato para hombres y mujeres es 72 por ciento, es un porcentaje muy similar y muy alto”, detalló Gustavo Félix Verduzco.

Los especialistas consideran importante prestar atención a este tema desde la perspectiva socioeconómica, debido a que las condiciones de sobrepeso y obesidad están asociadas con la incidencia de enfermedades crónicas, como diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, otras enfermedades cardiovasculares, etcétera, y representa una fuerte repercusión económica para el sector salud.

“Es importante poner atención al problema del sobrepeso y la obesidad, porque esa condición está asociada a la incidencia de enfermedades crónicas (…) Esos problemas de salud en cuestión de país se traducen a un problema económico también, porque para 2008, 13 por ciento del gasto en salud pública estuvo destinado a cuatro tipo de enfermedades que están relacionadas con sobrepeso y obesidad. Estamos hablando de un impacto económico sobre el gasto público muy fuerte y que se viene incrementando, pero además de eso, está la repercusión económica a nivel individual”, puntualizó Félix Verduzco.

Añadió que las personas con este problema pueden faltar al trabajo y afectar su economía y su contribución social, sufrir discriminación por su condición, e incluso renunciar debido a alguno de los padecimientos relacionados.

Los especialistas se enfocaron en los segmentos de la población adulta de 20 a 59 años y 60 años y más, debido a que por cuestiones biológicas, el ser humano alcanza su desarrollo a las dos décadas de edad; además que muchos estudios se enfocan principalmente en niños y consideraron necesario estudiar otros factores que influyen en la población económicamente activa.

“Primero decidimos que se iba a hacer sobre la población adulta, se pudo haber hecho de veinte años en adelante; sin embargo, también por cuestiones biológicas llega un punto en la edad adulta en que hay cambios. Por ejemplo, a partir de los 60 años el índice de masa corporal que usamos para identificar el estado nutricio de la población tiene variaciones, entonces lo segmentamos por grupos de edad, de 20 a 59 años y de 60 en adelante”, precisó Ceyla Antonio Anderson, candidata a doctorado en economía regional del CISE y colaboradora del proyecto.

En el estudio se desarrollaron dos análisis. En el primero se consideró el índice de masa corporal, a partir del cual se generaron las seis categorías del estado nutricio: bajo peso, peso normal, sobrepeso, obesidad 1, obesidad 2 y obesidad 3, y emplearon un modelo probit ordenado de estadística y probabilidad.

“La metodología que utilizamos fue, para el caso del estado nutricio, modelo probit ordenado, donde la variable dependiente son las seis categorías del estado nutricio y las variables independientes que consideramos fueron: el gasto per cápita mensual, sexo, edad, nivel de escolaridad, la condición de actividad laboral, si el individuo habla alguna lengua indígena, si vive en zona urbana, número de servicios en la vivienda, si tiene acceso a servicio de salud, y se desarrolló un índice de actividad física, un índice de sedentarismo, un índice de consumo de alimentos saludables y un índice de consumo de alimentos chatarra”, enumeró Antonio Anderson.

La otra parte del proyecto fue identificar la relación que existe entre los factores socioeconómicos y la obesidad abdominal, que se identifica en un individuo al medir la cintura. Se considera que un hombre tiene obesidad abdominal si tiene una circunferencia de cintura de 90 centímetros en adelante, en el caso de las mujeres es de 80 centímetros en adelante, de acuerdo a la Federación Internacional de la Diabetes con información de 2006.

“Todo esto se deriva de la revisión bibliográfica y para cada una de ellas hay un resultado esperado en función de estudios anteriores. Son factores propios del individuo, factores sociales y económicos, es lo que se está considerando que podría tener cierta influencia en cada una de las categorías”, indicó Ceyla Antonio Anderson.

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Moises Montes

Administrador del portal http://peninsulaapeninsula.com

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