El desafío de la seguridad alimentaria en México

El desafío de la seguridad alimentaria en México

Por Génesis Gatica Porcayo

Ciudad de México. 7 de noviembre de 2018 (Agencia Informativa Conacyt).- La seguridad alimentaria es un concepto donde convergen aspectos de crecimiento económico, agropecuario y social. A partir de ellos, cada país trabaja para asegurar a sus habitantes el acceso a alimentos seguros, nutritivos y de acuerdo a sus necesidades.

Mientras tanto en México, hace siete años la cámara de diputados aprobó las reformas a los artículos 4 y 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para reconocer el derecho a la alimentación y al desarrollo rural integral sustentable, donde el Estado garantice el abasto suficiente y oportuno de los alimentos básicos.

Sin embargo, el tema de seguridad alimentaria es considerado un objetivo de la política alimentaria nacional de cualquier país del mundo, pero los esfuerzos aún son insuficientes si se analiza la realidad actual, particularmente los sectores de la población que viven en situación de pobreza y de pobreza extrema.

Para la población mexicana, las últimas cuatro décadas han significado una profunda reducción de la capacidad adquisitiva de su ingreso —que va por arriba de 70 por ciento— y que, en buena medida, es el resultado de la elevada inflación anual registrada desde la década de 1980, donde se agudizó el problema de pobreza que ha persistido hasta la actualidad.

Así, el elevado crecimiento de los precios, de la mano de constantes recesiones económicas, así como un lento crecimiento de salarios, contribuyeron considerablemente a agravar dicha problemática.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Carlos Labastida Villegas, coordinador del Programa Universitario de Alimentos (PUAL) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó las razones y posibles planes de acción que garantizarían una verdadera seguridad alimentaria en México.

Sin acceso equitativo

El concepto mundial de seguridad alimentaria que maneja la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) señala en términos generales que esta se consigue cuando todas las personas a nivel individual, de hogar, nación y global tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos, seguros y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimentarias y sus preferencias, con el objetivo de llevar una vida sana y activa.

“Aquí hay elementos que son importantes de subrayar, como el acceso físico y económico a los alimentos. Esto nos da la pauta para entender la realidad de la seguridad alimentaria en nuestro país”, explicó.

Carlos Labastida.

De acuerdo con el especialista, el Consejo Nacional de la Evaluación Política de Desarrollo Social (Coneval) en 2016 estimó la existencia de 53.4 millones de personas en situación de pobreza en el país, equivalente a 43.6 por ciento de la población total y de estas, 9.4 millones están en pobreza extrema, lo que en términos económicos limita el acceso a los alimentos necesarios para una adecuada alimentación y nutrición.

Esta falta de acceso a alimentos por casi la mitad de la población mexicana representa una consideración de gravedad, ya que aunado a las situaciones de pobreza y pobreza extrema del país, se encuentra el actual nivel del salario mínimo general diario en México de 88.36 pesos, que dificulta todavía más la cobertura de necesidades básicas alimentarias.

Ante este panorama, el Coneval establece que para medir la situación de riesgo de seguridad alimentaria de un país, además de los indicadores de disponibilidad de alimentos y desnutrición, también deben incorporarse indicadores de crecimiento económico, pobreza, salud, así como de capacidad para adquirir alimentos, ya que el acceso económico se relaciona con el precio de un alimento en particular o el precio relativo de alimentos alternativos o sustitutos, además de las restricciones presupuestarias de los consumidores.

“A lo largo de los últimos ocho años, de 2011 a 2018, el valor de la canasta básica alimentaria ha sufrido cambios importantes al alza, además de que las cifras no son las mismas para las zonas rurales que para las urbanas. La canasta rural ronda los mil 53 pesos, mientras que la urbana está en mil 492 pesos, por lo que hay un desbalance total en las posibilidades de tener acceso a alimentos sanos y nutritivos”, subrayó Carlos Labastida.

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Moises Montes

Administrador del portal http://peninsulaapeninsula.com

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