Infancia, discapacidad y diferencia: una mirada desde la antropología

Infancia, discapacidad y diferencia: una mirada desde la antropología

Por Chessil Dohvehnain

San Luis Potosí, San Luis Potosí. 28 de noviembre de 2018 (Agencia Informativa Conacyt).- Tengo una tía, por parte de mi madre, con síndrome de Down. Su nombre es Lucía. Le decimos Lucy de cariño. Desde que recuerdo, ella siempre ha sido una persona como cualquier otra. Se enoja, maldice, pero también ríe, sufre y llora cuando está triste. Es capaz de comunicarse, a su modo, con el resto de los “normales” a pesar de su evidente problema léxico, aunque quizá el problema sea mío porque muchas veces me resultó difícil entender lo que dice con exactitud, aunque no para mis tíos, sus hermanos, esto no es así.

Lucy también trabaja. No sé con exactitud qué edad tiene, pero debe ser una mujer más grande que mi propia madre, la menor de todos sus hermanos nacida en 1956. Y aun así, Lucy mantenía una jovialidad sorprendente; una pasión por aprender y explorar el mundo que desde niño me resultó evidente que era cansado para mis tíos. Pero también sé que Lucy ha sido víctima de violencia sexual y de género, así como de discriminación y lástima por parte de otros.

No puedo evitar pensar que hemos sido nosotros, los presuntos “normales”, los “no discapacitados”, quienes hemos construido culturalmente sobre personas como tía Lucy los obstáculos y límites que creemos tienen. Necesitamos reflexionar porque algunas cosas tienen que cambiar. ¿Seremos nosotros los verdaderos discapacitados sociales?

La discapacidad es vista como un problema global de salud pública. Según la Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad y de la Salud (CIF) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el concepto refiere generalmente a una limitación en las actividades, un déficit y una restricción de la participación social de las personas.

Para la doctora Neyra Alvarado Solís, del Programa de Estudios Antropológicos de El Colegio de San Luis (Colsan), el trabajo con niños es fundamental desde la antropología porque su visibilidad permite comprender una visión de la realidad para nada inferior a la de “los adultos”, y que en sus investigaciones se ha mostrado como compleja y necesaria analizar.

“Nosotros ya hemos trabajado en otros proyectos sobre antropología de la infancia, y hemos trabajado también en un diagnóstico que hicimos de escuelas primarias para la Unesco, y el tema de la infancia nos ha llegado de forma fundamental para reflexionar la antropología en general. Entonces en este proyecto de infancia y discapacidad, si bien ha sido una demanda de una institución en San Luis Potosí (DIF), nosotros vemos que efectivamente para la sociedad esta es una reflexión muy importante que está por hacerse para tratar de identificar las claves que nos permitan conocer, explicar y sugerir a los tomadores de decisiones qué es lo que se podría hacer para mejorar los servicios y vivir en colectividad”.

Y es que la historia de la discapacidad está llena de cambios teóricos, redefiniciones políticas y cambio de perspectivas científicas de análisis, se trata de un concepto o un paradigma relativamente reciente, quizá de no más de 300 años de antigüedad. En el mundo anterior a la Revolución Industrial o a la Ilustración, es casi inexistente encontrar una noción semejante a la de discapacidad, o a otras en cierto desuso como invalidez u otras relacionadas.

Para la investigadora, esta clasificación de las personas tiene su raíz en el surgir de la nueva noción de persona que trajo consigo el Iluminismo y la Revolución Industrial, que engendraron la idea de “valor” de una persona en términos de funcionamiento social para el progreso, con lo cual se retomaron antiguas ideas filosóficas griegas, apoyadas en el paradigma que el pensamiento de René Descartes fundamentó, para crear la noción de persona que tenemos hoy en día y que ilusoriamente consideramos “normal” e inequívoca. Por lo que la noción de discapacidad es un tema, concepto y realidad que se construye socialmente.

“Hay sociedades donde un loco no es concebido como un loco como lo concebimos aquí (el Occidente capitalista), entonces lo que intentamos hacer en este proyecto es tratar de desmenuzar ese término genérico (discapacidad) que no se puede aplicar a cualquier contexto”.

La historia antigua muestra que si bien la expresión física de lo que ahora englobamos bajo el término de discapacidad ya existía, su significación cultural variaba. Desde el Antiguo Egipto hasta China, pasando por Grecia y Roma o hasta la Edad Media, cada cultura humana atribuía características distintas de causa-efecto dependiendo de sus creencias. Y el caso de los niños como población invisibilizada históricamente, es algo que incluso hoy a pesar de los avances en materia jurídica y de salud, permanece como algo desconocido y marginalizado.

“Para el proyecto es importante tratar también que los niños, incluso en nuestra sociedad, nos permitan comprender que el hecho de que no puedan escuchar, ver o caminar, no implica que tengan que ser segregados. Sino al contrario, que pueden integrarse y que nosotros tenemos que ser sensibles también para entender que esas formas de vivir nos permiten comprender que no todos somos iguales. Somos diferentes, pero en la diferencia sí podemos convivir y cambiar nuestra actitud ante esto”.

Y es que considerando que en la sociedad se concibe culturalmente a los niños no como personas completas, sino como seres en formación que esperan sean insertados en la dinámica laboral del progreso; en el caso de los niños con discapacidad —a quienes también les atribuimos poca capacidad de actuar con autonomía y “normalidad”—, cuestionar cómo es que ellos conciben y expresan su lugar en el mundo y sus problemas es fundamental para la construcción de un mundo socialmente más sensible, consciente, justo y humano.

Discapacidad, educación e infancia en San Luis Potosí

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas persigue la misión de promover, proteger y asegurar el goce pleno en condiciones de igualdad, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales para las personas con discapacidad, promoviendo también el respeto a su dignidad inherente.

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Moises Montes

Administrador del portal http://peninsulaapeninsula.com

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