La crisis del agua en México

La crisis del agua en México

Por Ricardo Capilla Vilchis

Ciudad de México. 5 de diciembre de 2018 (Agencia Informativa Conacyt).- México se encuentra en una situación crítica en cuanto al uso de sus recursos hídricos a causa de la sobreexplotación, contaminación y mal uso de las fuentes de agua. La mala calidad en que se encuentran los acuíferos ha ocasionado que la población desconfíe del agua corriente y recurra al consumo de agua embotellada.

El agua es el recurso más importante con que contamos. Cuando una población no tiene acceso al agua potable tampoco puede ejercer otros derechos, como la vivienda digna, salud o educación, pero además también afecta la industria y, por lo tanto, las fuentes de empleo, pues es uno de los insumos más elementales de cualquier actividad económica, mientras que en el ámbito político, el escaso acceso al agua se ha convertido en una fuente de conflictos entre comunidades alrededor de todo el mundo.

Aunque en 2012 se reformó el artículo cuarto constitucional para incluir el derecho humano al acceso, disposición y saneamiento de agua, la realidad es distinta. Según cifras contenidas en el libro El agua en México. Actores, sectores y paradigmas para una transformación social-ecológica, publicado por la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung, 12 millones de mexicanos no tienen acceso al agua potable y 80 por ciento de los cuerpos de agua está contaminado con descargas industriales.

La doctora Judith Domínguez Serrano, coordinadora académica del doctorado en estudios urbanos y ambientales de El Colegio de México (Colmex), indicó que existen varios problemas, incluyendo legales, que es necesario resolver para que el artículo cuarto constitucional se cumpla. Enfatizó la necesidad de contar con una ley que indique cómo y en qué periodo de tiempo se va a cumplir con el derecho humano al agua, además de que se tiene que definir si esta nueva ley sustituirá o no a la Ley de Aguas Nacionales.

Si bien las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) indican que en el país la mayoría de la población tiene acceso al agua potable, no reflejan la realidad de muchas personas, pues no es lo mismo que el agua llegue a ellas por medio de pipas, a que el agua de calidad esté disponible las 24 horas en los hogares.

“Según datos oficiales de la Encuesta Intercensal del Inegi 2015, a nivel nacional tenemos más de 90 por ciento de cobertura de agua potable en el ámbito rural y urbano con 94.5 por ciento de disponibilidad en agua entubada en las viviendas particulares habitadas, mientras que la disponibilidad del drenaje es un poco menor, 93.1 por ciento de cobertura en las viviendas, en la disponibilidad de servicio sanitario se tiene una cobertura de 97.1 por ciento en las viviendas habitadas del país”, apuntó la investigadora.

1-mexagua0518.jpgSin embargo, si se contrasta con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que están mejor desarrollados y con mayor información, bajamos hasta un nivel de cumplimiento a 25 por ciento en cuanto a servicios de agua bien gestionados.

Agregó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció en 2010 que la cantidad mínima de agua que una persona necesita para poder vivir dignamente es de entre 20 y 50 litros diarios. Esta cantidad debe ser suficiente para satisfacer las necesidades básicas para el consumo (beber y cocinar), el aseo personal (baño, lavado de manos) y limpieza doméstica.

A pesar de la escasez de agua —indicó Domínguez Serrano—, en la Ciudad de México las personas gastan un promedio de 366 litros diariamente por persona. En zonas de alta actividad económica, como Polanco, el gasto promedio diario oscila entre los 500 litros, mientras que en Iztapalapa, el promedio baja hasta los 50 y 100 litros diarios.

Una ciudad sedienta

El doctor Carlos López Morales, profesor investigador del Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales del Colmex, refirió que en 2016, del total de demanda nacional, 33 por ciento ocurre en el Valle de México y en la región norte del país, 57 por ciento en la región centro, mientras que el sur demanda solo nueve por ciento. Los usos del agua se distribuyen en 76 por ciento a los campos agrícolas, 14 por ciento para el uso doméstico y público, 4.4 por ciento para la industria autoabastecida y 4.7 para la generación de energía termoeléctrica.

“El agua, además de ser vital para el consumo humano y el sostenimiento cotidiano de la vida, es esencial para la producción de prácticamente todo. No hay nada en la economía que no utilice agua de algún modo u otro”, enfatizó López Morales.

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Moises Montes

Administrador del portal http://peninsulaapeninsula.com

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