Mérida será sede del primer festival de ‘twerking’ en el país

Mérida será sede del primer festival de ‘twerking’ en el país

Itzel Solórzano y Edder Villalobos organizan batallas y talleres de este baile

La Jornada Maya – Mérida, Yucatán.- El primer festival de twerking en el país se hará en la ciudad de Mérida. Itzel Solórzano, Itzwerk, y Eder Villalobos organizan dos días de batallas de twerking, un workshop y un showcase, cuyos boletos se vendieron en las primeras semanas. El evento tendrá lugar el 6 y 7 de julio, en diferentes sedes; como el Auditorio Cinthia Ricalde Zurita, ubicado en Chuburná, y la academia de danza Perlei, en Francisco de Montejo.

Basta con ver un video de twerking en la cuenta de Itzel Solórzano para darse cuenta de que este baile es mucho más que un movimiento pélvico. De acuerdo con la escasa documentación informal que tiene hasta ahora el twerking, el paso básico consiste en poner las manos en las caderas con las rodillas flexionadas y realizar movimientos al ritmo de la música.

Itzel y Eder explican en entrevista con La Jornada Maya que el twerking nació en Nueva Orleans alrededor de los años ochenta y fue iniciado por hombres de la comunidad LGBTTTIQ. Si se volvió una danza popular fue gracias a que cantantes pop como Beyoncé, Rihanna y Miley Cyrus comenzaron a ejecutarlo en sus presentaciones. Quizá el más emblemático fue el concierto de Cyrus en los MTV Video Music Awards, en 2013.

Eder egresó de danza clásica de la Escuela Superior de Artes de Yucatán (ESAY) hace ocho años y desde entonces también baila géneros urbanos. En Ciudad Caucel tiene el salón EnAire Fitness Studio, donde imparte sobre todo pole dance, pero también twerking.

“Empiezo a hacer twerk porque en el centro del país lo relacionan mucho con el pole fitness. Estos espacios son generalmente cerrados y exclusivos para chicas y por ahí se mete el twerking”, explica Villalobos.

Itzel complementa diciendo que, además de la parte fitness, el twerking entró a Mérida por la carga festiva y novedosa de este nuevo estilo de baile. Ella tiene 22 años y ha bailado desde los tres. “Mi mamá quería que hiciera algo en las tardes y empecé con ballet. A los siete me metieron a jazz y me gustó muchísimo. Salía de la escuela, llegaba a mi casa y ya estaba vestida para mi clase aunque faltaran cinco horas”, cuenta.

En la preparatoria la sacaron de las clases de danza porque le iba mal en la escuela, sin embargo, continuó en la selección de la prepa y comenzó a ir cursos por su cuenta. “Le debo mi crecimiento a mucha gente; ya como a los 17 años empecé a bailar twerk”, agrega.

Su primer acercamiento con este estilo fue en Nueva York a través del proyecto Brukwine, que hace mezclas de dancehall y twerk. Un par de maestras de Ciudad de México vinieron a Mérida y lo probó de nuevo.

El origen del twerk y toda la carga social y técnica que tuvo en un principio no se conoció masivamente. “El twerk salió como pudo y a través de maestras -algunas bailarinas y otras no- así que se nutre de varias cosas como el dancehall o el funk carioca”, explica Itzel.

Para explicar lo anterior mencionan que hace poco un maestro de Nueva Orleans asistió al International Twerk Champion en Europa y dio a conocer el nombre de varios pasos y las bases del twerk. “Esto lo sabemos gracias a que Estefi Spark estuvo en ese evento y luego ella vino a Mérida a compartir la información”, agregan.

Empoderamiento femenino

Los dos imparten clases de twerking y la mayoría de sus clientes son mujeres. El impacto del pole dance y el twerking en la actitud de éstas con sus cuerpos es evidente.

“Empiezan a valorar su cuerpo y lo que es capaz de hacer. A veces no te das cuenta, yo no me sentía cómoda con mi cuerpo y pensaba que era normal que no me gustara del todo. Cuando tomé mi primera clase de twerking fui con un short y me sentí increíble, me encantó, no sabía que me podía sentir de esa forma”, dice Itzel.

Todavía no hay mucho conocimiento de lo que implica este estilo. “La gente piensa que es fácil pero no. La misma comunidad dancística lo ha criticado: que cómo es posible que sea una disciplina, que en algunas academias se dé, todavía hay ese tabú”, opina Edder.

A menos de que una persona tenga una lesión grave en rodilla, caderas o lumbares, cualquiera puede hacer twerk. Sin importar cuerpo o edad; llegan chicas de talla grande a la clase y piensan que no van a poder. “Les digo: amiga, tú tienes todo para hacer esto”, cuenta Itzel.

Eder e Itzel realizaron dos días de showcase, workshop y las primeras batallas de twerking en el sureste con invitadas como Agoslico, de Argentina, y Majo Espinosa, un referente mexicano del twerk. Son 13 chicas que participarán en la batalla ameteur de twerking y los boletos para el showcase están agotados.

Fuente: La Jornada Maya

Moises Montes

Administrador del portal http://peninsulaapeninsula.com

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