Milpa Maya: proyecto que revive los espacios culturales de comisarías

Milpa Maya: proyecto que revive los espacios culturales de comisarías

Consiste en hacer un mapeo de los lugares que son propensos a reactivarse

La Jornada Maya – Mérida, Yucatán.- “El Anfiteatro no sirve más que para los ensayos de fin de curso, y a veces hasta los sacan”, dice un joven en una de las mesas de mapeo del proyecto Milpa Maya, una propuesta del programa Territorios de Paz, de la Secretaría de Cultura del Gobierno Federal, para reactivar los espacios públicos de más de cien municipios del país.

De acuerdo con esta dependencia, los Territorios de Paz tienen como objetivo promover e impulsar iniciativas territoriales para el ejercicio efectivo de los derechos culturales de las personas que viven en comunidades y condiciones de vulnerabilidad social o contextos de violencias.

Esto se realiza a través de laboratorios multidisciplinarios de innovación cultural denominados nodos de paz. En Mérida, el nodo es Milpa Cultural. “Decidimos trabajarlo a nivel comisaría porque buscamos activar la vida cultural de las comunidades históricamente marginadas”, explica en entrevista Belén Moro, promotora del proyecto.

El primer acercamiento en las comunidades consiste en hacer un mapeo de los lugares que son propensos a reactivarse, infraestructura existente en la comisaría, que sin embargo no es utilizada o necesita mantenimiento. El proyecto es sencillo: hay dos mesas y una nevera con fruta y agua para los participantes. Están en el parque central que recorren familias, adolescentes y niños. Aunque algunos llegan al punto sabiendo a lo que van.

“Ella, ella es una muchacha muy valiosa”, dice una de las habitantes de Cholul cuando llega una joven en bicicleta preguntando si ahí es el diagnóstico participativo de la Milpa Cultural.

Fortalecer el tejido social

El anfiteatro, el centro cultural, la biblioteca, la unidad deportiva, el parque, las personas van señalando en el mapa mientras explican en qué condiciones se encuentra este espacio y qué les gustaría que hubiera. Belén Moro puntualiza que las actividades tendrían más impacto si estuvieran relacionadas con las problemáticas e inquietudes del lugar.

Así que las mujeres contestan: pláticas de embarazo adolescente, salud, la importancia de las zarigüeyas y de la limpieza de los espacios públicos; obras de teatro para todas las edades, talleres, entre otras cosas.

Después de conocer la historia del lugar y los espacios desaprovechados, realizarán un programa de actividades a partir de las propuestas de la comunidad.

“Gobiernos anteriores han construido el domo, la casa de la cultura… espacios hay, pero falta activarlos para recuperar lazos afectivos de la comunidad y fortalecer el tejido social. Por eso el programa se llama Territorios de Paz”, añade.

Opina que en el sureste los problemas sociales son de otra naturaleza a comparación del norte y que la violencia no es visible porque está dentro de las familias.

“Queremos abordar esos conflictos, trabajarlos a través de la cultura y reconstruir un poco lo que está erosionado”, dice.

En Chichi Suárez comenzaron el diagnóstico y descubrieron que la comunidad se vio amputada de vida cultural a partir de que la Hacienda dejó de ser un espacio para que ellos hicieran sus actividades y se convirtiera en un salón de fiestas y conciertos.

“Como sabemos, hay desconfianza en los programas de gobierno porque no se les da continuidad y los niños y adultos enganchados con alguna actividad, se quedan sin nada. Algo importante en este proyecto es que reconozcamos a los agentes culturales en las comunidades: tejedoras de hamaca, cocineras, artesanos, jóvenes que bailan hip hop; para que ellos sean quienes brinden las actividades, con recursos económicos”, finaliza.

Fuente: La Jornada Maya

Moises Montes

Administrador del portal http://peninsulaapeninsula.com

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