Producción y conocimiento en las cooperativas: desafíos en la pospandemia

Producción y conocimiento en las cooperativas: desafíos en la pospandemia

Estamos en una sociedad globalizada, donde el conocimiento como potencia humana, creativa y productiva está en disputa. La consolidación de un proyecto de igualdad y equidad impulsado por el cooperativismo y la economía social esta hoy más que nunca ligado a esa premisa. Pensar y hacer para la producción nacional es el camino sólido para recuperar al país de la crisis económica iniciada en el 2018 y en la pospandemia.

La desigualdad acumulada por años se expresó con toda su furia en estos meses de pandemia. Está claro que las y los trabajadores son el soporte de la economía y que la importancia de la inversión radica en que se irrigue en los circuitos económicos locales y que no se fuguen con las ganancias. En ese terreno las cooperativas y demás entidades de la economía social resultan esenciales, son un factor de distribución de riqueza y aliadas fundamentales en un proyecto económico soberano.

El debate está abierto y los mensajes desde el Estado empiezan a clarificar el escenario. El traspaso del INAES al Ministerio de la Producción así lo indica, aunque por algunas agencias del Estado y por un sector de la sociedad sigan siendo vistas como objetos de asistencialismo y como parche en el desarrollo sectorial. Las políticas estatales orientadas a la producción local/nacional deben tener como contrapartida y ser correlativas al desarrollo del sector cooperativo.

Las miradas que no estimen el aporte del cooperativismo a la producción, tampoco aprecian su lugar en la trama dialógica de la producción de conocimiento. El conocimiento y la innovación están pensadas, por las visiones hegemónicas, de forma instrumental al servicio de las empresas privadas. En los países centrales la relación conocimiento y producción (transformada en tecnologías aplicadas) es fuente de enormes ganancias, tendencia aplicada ya a algunos sectores nacionales, como las empresas Fintech (tecnología financiera), de logística y de plataforma.

Ello pone a las cooperativas en un cuadro paradojal, pues cada vez tendrán mayores dificultades para participar de forma equitativa en el mercado, y mucho más en la salida de la crisis. En parte, tal situación se resuelve con el refuerzo de la acción educativa de las cooperativas en estrecha relación con las universidades y con su inserción en las políticas públicas estatales de investigación y de transferencia.

Las cooperativas necesitan ser vistas como entidades productivas, ya sea de bienes o servicios, y también deben ser reconocidas por los sistemas universitarios nacionales procesos de enseñanza, investigación, e innovación como parte de los procesos de desarrollo productivo y de prestación de servicios. Para ello, el Estado debe invertir recursos en un proyecto de ciencia, tecnología y humanismo propio, de acuerdo con su visión de desarrollo, y todo el sector cooperativo afinar su perspectiva de la educación y el conocimiento, como factor esencial en la reconfiguración de la matriz productiva y de la inserción de la economía solidaria en ella, para impactar las cadenas de valor.

Los desafíos actuales indican que la investigación aplicada, la apropiación de procesos técnicos, tecnológicos, científicos y la sistematización de las prácticas propias serán necesarias para disponerse, desde la economía solidaria, a participar como proyecto productivo indispensable en la batalla cultural que libra la sociedad. Necesitamos convencer a la sociedad para que compre productos (bienes o servicios) cooperativos. Ello implica institucionalización de la docencia, la investigación y la transferencia de conocimientos científicos, tecnológicos y sociales orientados a las cooperativas.

Desde el Instituto Universitario de la Cooperación-IUCOOP comprendemos tal situación y desde esa visión proyectamos este espacio para aportar al mundo cooperativo, mutual y de la economía solidaria. . El momento que vive el país nos obliga mucho más, requiere una política pública que destine recursos y habilite acciones institucionales para reforzar el trabajo de las universidades en torno al sector solidario. Desde las universidades pensar y promover la relación con las cooperativas como posibilidad de cambio en la matriz productiva, y desde el sector solidario, disponerse para el conocimiento y la innovación, siguiendo con el ideario democrático, participativo que nos inspira y nos diferencia.

Fuente: anSOL

Moises Montes

Administrador del portal http://peninsulaapeninsula.com

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